No me arrepiento de nuestra historia.
Sería negar el momento exacto
en el que volví a sentirme vivo.
Hubo un tiempo en que el amor
no era más que una idea lejana,
y llegaste tú…
como una corriente encendida,
recorriéndome por dentro
como una droga dulce y peligrosa.
Te sentí en cada vena,
en cada latido que no sabía contenerse.
Y por eso no me arrepiento.
Nunca me arrepentiré de haber sentido tanto.
Pero sí…
me arrepiento de lo que vino después.
De no haber sabido sostenerme
cuando empezaste a irte.
De haber perdido el control
como un barco sin capitán,
dejándome hundir
mientras el mar hacía lo suyo.
Te busqué…
cuando tú solo querías silencio.
Te llamé…
cuando tú necesitabas distancia.
Y en mi desesperación por ser visto,
por no desaparecer en tus ojos…
terminé alejándote más.
No fue el amor lo que nos rompió.
Fue mi miedo a perderlo.
Hoy lo entiendo desde otro lugar.
Más tranquilo.
Más mío.
Porque amar no era el error…
el error fue olvidarme de mí
mientras intentaba quedarme contigo.
Y aun así,
si pudiera volver atrás…
volvería a elegir sentirlo todo.
Solo cambiaría una cosa:
no dejaría de elegirme
cuando tú dejaste de hacerlo.