Un gato callejero jugando
con un pétalo de rosa.
Acostarte a dormir la siesta
sin tener que poner el despertador.
Que se te pare el coche
cuando te vas de vacaciones
y conseguir ponerlo en marcha
justo a tiempo para coger tu vuelo.
Abrir la ventana tras una noche
de pesadillas y que se te meta
una golondrina en la habitación.
Que se te caiga al suelo
el jarrón chino y encontrar
entre los añicos tu foto de la infancia.
Que se te escape el último tren
y encontrante en el andén
con esa persona que creías
perdida para siempre.
Que tu pareja te diga que no te quiere
cuando no sabías
como decírselo tú a ella.
Perder las llaves y darte cuenta
de que tienes todas las puertas abiertas.
Equivocarte de calle y que te lleve
hasta la Fontana de Trevi.
Que el miedo resulte ser
mucho más pequeño que la espera.
Que una noche cualquiera
te encuentres riendo de aquello
que estuvo a punto de acabar contigo.
Escuchar salir tu nombre
de la garganta exacta
de quien querías escucharlo.
Mirar un reloj atrasado
y comprobar que todavía queda tiempo.
Mirar a los ojos de quien amaste
y ver que aún te recuerdan.
Mirar al cielo después de la tormenta
y ver que está lleno de pájaros.
Que aquellos que ya partieron
sigan repartidos entre tus recuerdos.
Y entender, por un instante,
sin razones, sin pruebas,
Sin necesidad de convencerte de nada,
que la vida...puede ser maravillosa.