Entre las cavidades de los huesos,
no hay ya más resquicios, sino prótesis.
Entre las angosturas del presente
el ancho igual que el número, también puede fallar.
Se nos margina y se nos aconseja
buscar desde el principio,
nos vetan la palabra y nos conocen
porque la rabia inunda la mirada.
Nos han desvalijado y desterrado,
sin movernos del sitio -Parece una victoria.-.
Se repite por siempre, nadie se marchará.
Pero la luz es persistente y sigue recogiéndose,
rezando, apareciendo, sin cumplir leyes, órdenes.
Ellos culpan, prejuzgan y difaman.
Los que abaten el caos se dejan controlar,
mientras las flores en el ramo
vuelven a visitar el nicho, y a venir
de vacío.
La muerte tiene siempre una mirada fija,
también las arcas llenas,
¿Y el alma? ¿Dónde está?
Pues su alm
a es lo único que existe.