En tinta y voz dejaron su legado,
poetas que encendieron el camino;
Borges, Mistral, Neruda y su destino,
nos enseñaron a soñar despierto.
Y hoy sigue ardiendo ese fuego sagrado
en Críspulo, el hombre de la Rosa;
en Salvador, con alma luminosa;
y en todos ustedes, amigos amados.
Con verso libre y pecho de soldado
batallamos contra el cruel olvido;
nuestra pluma es refugio y es abrigo
pa\' el que busca luz en un mal rato.
Brindo pues, pequeño escritor pensante,
por su sombra clara y su voz clara;
que mi verso humilde y caminante
honra su fuego que jamás se apaga.
El último de ustedes