Uno cree que es el dueño de su tiempo,
La circunstancia se avecina y el momento
Hace entrenamiento para desviarlo.
Las agujas del reloj saben de prisas, de interludios
Y tal vez de lo que aún se recrea para reinventarse
Yo pienso que el destino duplica esa sensación al intuirlo.
Somos lo que tenemos y lo que ofrecemos
La vida sonríe en el reflejo de nuestra fe,
Tratemos de regar cada segundo con lo que nos hace auténticos hilos reales de un encuentro màgico
Inexplicablemente deseemos romper rutinas.