A través de marmóreos nubarrones,
a través de rugidos y atronadores sones,
navego en mares de ultratumba
hacia un cielo sucio que se derrumba.
Sin norte, estrella ni esperanza,
guiado por áspera penumbra;
un rayo cincela mi mirada seca.
Ardientes vapores,
como ácido, abrasan mi garganta.
Fulgurantes rayos recorren mi mente
en eterna madrugada
y pintan el horror en mis ojos secos.
Desnudo, sucio, perdida la esperanza,
ciego y apenas sin conciencia
piloto mi nave hacia la inexistencia.