Crizs Matt

Tan ella

Tan repentina, como el amanecer en el horizonte,
tan extraña, como un sueño que se desvanece al despertar.
Tan impulsiva, como el viento que cambia de dirección,
tan ella, como la flor que florece en el jardín más oscuro.

Sus ojos brillan con un fuego inquieto,
y sus pasos son ligeros, casi etéreos.
En cada gesto, en cada mirada,
hay una historia que solo ella conoce.

Tan repentina, como la lluvia en un día soleado,
tan extraña, como el silencio en una sala llena de voces.
Tan impulsiva, como el mar que rompe en olas,
tan ella, como el cielo que cambia de color al atardecer.

Sus risas son como campanas de cristal,
y sus lágrimas, como perlas en la arena.
En cada suspiro, en cada sonrisa,
hay un mundo que solo ella puede crear.

Tan repentina, como el cambio de estación,
tan extraña, como el eco en un valle solitario.
Tan impulsiva, como el fuego que consume,
tan ella, como la estrella que guía en la noche más oscura.

En cada momento, en cada instante,
ella es un misterio que nunca deja de sorprender.
Tan repentina, tan extraña, tan impulsiva,
tan ella, como la vida misma. Tan hermosa, tan caótica, tan tierna, tan dueña de mi corazón