Lágrimas del alma
Cae la tarde gris
y me descubro solo,
con un dolor tan grande
que dejó tu inesperado adiós.
Van pasando los días
y vivo de recuerdos
que jamás olvidaré,
porque te llevo tatuada en la piel.
Quiero llorar
pero mis ojos no brotan lágrimas;
están represadas en el pecho,
es el alma la que llora.
No encuentro desahogo
y la tristeza se ahonda.
Alma, no contengas mi llanto,
que mis ojos secos están.
¿Y qué decir del corazón?
Se quiere desangrar;
solo le falta un puñal
para acabar con este dolor.
Autor: EDALTO