Mortaliss

UNA NOCHE SIN AMANECER

 

UNA NOCHE SIN AMANECER

 

 

El hueco exacto y vacío de mis brazos

se plena ansioso al atraparte

atándote entre ellos como amorosos lazos

fundiéndose nuestros pechos al rodearte

dedos dibujando espaldas en largos trazos

bajan crispados para en las caderas posarse

 

Bocas destilando néctares de entrega

retardan el húmedo y sublime momento

de encontrarse, para iniciar la refriega

de profundos besos en infinito acoplamiento

que solo por un segundo despega

al lanzar los suspiros al viento

 

Manos emulas de viajeras palomas

surcan trémulas los espacios de piel

recorriendo valles, bosques y lomas

para anidar en el centro del monte de miel

donde brotan de mixtura los aromas

al abrirse el misterio del dulce vergel

 

Imperiosas mareas crecen los mares

avasallando los remansos de sosiego

que ceden a las corrientes de los deseares

que como volcanes de lava y fuego

cubren toda la extensión de los lugares

avivados por el viento del deseo

que se excita con los lentos acariciares

 

Tus senos endurecidos y anhelantes

inflamados ante el embate de mi boca

recorriéndolos con besos quemantes

que se detienen en sus botones de roca

erguidos, orgullosos y desafiantes

vibrando en mi rostro que los toca

 

Muda contempla la cómplice obscuridad

el coloquio de nuestros cuerpos y alma

rompiendo los sonidos la fiel intimidad

del silente manantial de la calma

con la sinfonía de suspiros de sensibilidad

surgidos de entre los placeres en batalla

en la que solo vencerá nuestra sexualidad

 

El tiempo condolido su avance detiene

ante el ansia infinita de prolongar la danza

y abrazar al amor en una noche perenne

como el firmamento, como la esperanza

de tocar el éxtasis que el cielo contiene

y que se derrama dentro de la tierna rosa

que en tus muslos se abre en semejanza

 

Lentamente decrece la movilidad

las aguas regresan a sus niveles

el fuego reduce su voraz intensidad

y los sentidos, cual adormecidos claveles

al llegar el fresco rocío de la tranquilidad

se tienden lasos en el lecho de la felicidad

 

Solo será una breve tregua esperando

vuelva a la brasa la fuerza del fuego vivaz

para seguirnos esta apasionada noche amando

una vez más... hasta en desmayo desfallecer,

mientras en la ventana, el lánguido amanecer

pícaro nos mira. y sonriendo nos dice procaz,

¡Aun no termina el tiempo del anochecer!

 y todavía... nos sigue esperando

 

 

Autor

Mortaliss