Por qué eres tan impertinente, molestas al silencio con el ritmo al conciente; eres siempre vano, llevas el dolor en cada mano.
El tiempo largo va despacio, mientras otro a su ritmo lo alcanza; es el mismo caminar, pero para algunos la meta ya los sobrepasa.
No hay final ni sincronía, aunque en algún punto se asemejan; unos ríen a las doce, otros por la mañana ya se quejan.