No sé. A veces digo que estoy bien, solo porque no quiero explicar esa tristeza rara, esa que llega sin hacer escándalo y se sienta en mi sillón del lado, mientras ojeo qué sé yo, tal vez un viejo libro de poemas
He sido cobarde, sí, pero también valiente en cosas pequeñas: como quedarme, como irme, como escribir algo positivo cuando tenía ganas de romperlo todo.
Y por qué no aceptar que uno está hecho de fallas bonitas, de promesas medio cumplidas, de ganas de empezar de nuevo aunque dé miedo, aunque a veces salga mal, aunque el corazón tenga esa costumbre terca de tropezar con la misma piedra y aun así preguntar, bajito: ¿otra vez?
Y por qué no...
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Rafael Blanco López
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