Pálido, inerme y luciendo su tristeza.
Así se presentó aquel que yo adoré.
Ese Adán va con ínfulas de grandeza.
El disfraz duró hasta que me percaté.
**-**
En verdad le amé y aún hoy no sabía.
Triste papel he tomado quién, lo diría.
Le había cedido mi amor y no lo creía.
Ahora entendí que yo, no me conocía.
**-**
¡Hoy me veo, tal cual, en verdad soy.
Una Eva libre y por mis caminos voy!