Aquí, donde el viento desvanece su latido,
y nadie pregunta por el destino...
Aquí, en este lugar donde el tumulto ha huido,
sin apelar al llanto...
Aquí, no muerde el invierno,
y el tiempo ha suspendido su prisa y su vuelo,
escapando todo bullicio...
Aquí, se respira la distancia y el olvido...
Y hoy, como si nada,
estoy muy tranquilo, con la calma por abrigo,
en una estación sin anden,
llamada silencio...