Cuando el día se adormece ya amanece en esta tierra
y aunque ya no hay nieve en el paisaje agreste
basta comprobar con la mente clara y abierta
que a todos nos abarca la bóveda celeste
para pasar así la noche abstraído, ausente
Noche y día se confunden, en lo oscuro puede verse
los cantos de los pájaros parecen durar siempre
puro es el aire que se respira en el bosque
y todo esto lo abarca la bóveda celeste
donde el sur parece el norte y el este, el oeste
Es un extraño instinto aletargado que despierta:
seguir al sol en su camino, teniéndolo presente
sin dejar atrás la luna, que con su luz también calienta
y poder así ver desde fuera la bóveda celeste
y que no termine el día, pero que empiece la noche
©️ J.A.M.D.