Lincol

PARTITURA DEL POLVO

 

PARTITURA DEL POLVO


Una música nacida del hambre
alimenta las grietas de la ciudad.
Son claves que desertan del pentagrama,
notas rebeldes que asedian los muros,
como ecos antiguos,
de un progreso que solo brilla hacia afuera.

Entre el asfalto y el olvido,
donde el tiempo se mide en carencias,
en esferas de una espera infinita,
niños con pies domesticados por el polvo
inventa un mundo
dentro del que les fue negado.

Bailan al compás de una pobreza
que nadie escribió,
pero que ellos convierten en ritmo.
Porque la vida —obstinada y terca—
siempre encuentra una melodía
allí donde el sistema solo ve ruido.

Y en ese juego improvisado
late la más antigua de las filosofías:
la alegría no espera a que llegue la justicia;
la crea, aunque sea por un instante,
con un balón desinflado, trazos de tizas
y un corazón que aún se niega a rendirse.


— LMML