No sirve mi diplomacia
En un mundo de barbarie,
No sirve mi simpleza
En un mundo de avaricia,
No sirve mi honradez
En un mundo de corrupción,
No sirve mi tacto
En un mundo de golpes,
No sirve mi gentileza
En un mundo de violencia,
No sirve mi función
En un mundo de ornamento.
No sirve mi imaginación
En un mundo de límites,
No sirve mi conocimiento
En un mundo de ignorancia,
No sirve mi rareza
En un mundo de monotonía,
No sirve mi verdad
En un mundo de mentira,
No sirve mi balanza
En un mundo sin justicia,
No sirve mi corazón
En un mundo sin poesía.
Se sirve mi inmensidad
En el cuenco de sus ojos.
Se sirven mis perlas
En el lodo de sus odios.
Se sirve mi melodía
En la perpetua disfonía.
Se sirve mi sangre hirviente
En el cáliz de la vida,
Y me drenan, me beben,
Casi me vacían.
Se sirve mi alma eléctrica
Como clavo oxidado
En un frasco mal usado
De intención equivocada
Y en el está etiquetado:
\"Esencia sin justicia poética\".
Mi carne disgregada
Yace en un festín profano,
En el que solamente
Participo como ofrenda,
Sacrificada para servirle
A los inservibles.
Ahora hay sangre escarlata
Detrás de mis sueños,
Hay ira ignifuga
Detrás de mi calma,
Hay trémulo miedo
Detrás de mi osadía,
Hay azulada tristeza
Detrás de mi sonrisa,
Hay apego encadenado
Detrás de mi alegría,
Hay menos luces que sombras
En el seno de mi alma.
El resplandor me debilita,
Porque mi ser dual
En la penumbra habita.
El agrietado trauma
En la noche eterna
Me guarda,
Tuerce mi destino,
Y me priva
Del acceso a lo divino.
Sin embargo
Lo elijo,
Elijo el resplandor,
Elijo el sosiego
Del bien sin beneficios,
Protejo esa paz interior,
Me inmolo por la semilla
Del amor superior.
Atesoro lo verdadero
Y conservo lo puro.
Porque aun hay
Oro sobre mi Kintsugi,
Hay zarzales chispas
Sobre la soga de mi cordura,
Hay acendrada pureza
Sobre mi laberíntica malicia,
Hay fuerza titánica
Sobre los añicos de mi cuerpo,
Hay etérea belleza
Sobre mi monstruosidad,
Hay creación infinita
Sobre mi abismo sin fondo,
Hay sacras letras
Sobre mi silencio ceremonioso.
Y aun siendo tratada
Como una esclava,
Como una india,
Como una leprosa,
Como una cosa
En vez de persona;
Se me permite la palabra.
Que todo lo registra,
Que todo lo equilibra,
Que todo lo transforma
Cuando el Sol
Elige mi rota ventana,
Cuando algún Dios
Hace de mi esencia
Defectuosa
Su joya preferida.
Y en una nube pasajera
Tallo mi firma,
Y en la arena efímera
Grabo mi sello,
Y frente a un ciego
Escribo mi historia,
Y un amnésico
Me plasma en su memoria,
Y me recuerda sonriente
-Con una mueca irónica
Que oscila entre
La gracia y la muerte-
Me nombra
Como la escritora
Sin justicia poética.
Julieta Iallorenzi
11/11/2025