Pedro no sabía
donde estaba.
Se despertó y
tenía los brazos
y los pies atados
a la cama.
No recordaba nada,
había tenido
un brote psicótico,
un hermano lo llevó.
No entendía donde
estaba y estuvo un
par de días, así.
Veía a gente
con distintas
patologías.
Se alimentaba,
y a penas cruzaba
palabras con los
demás.
Cuando lo vio
el profesional
tratante, le
explicó lo sucedido.
Se arrepintió pero,
cada día se sentía
mejor con la medicación.
La había dejado
de tomar cuando
los psiquiatras
habían experimentado
con él y se sintió
como un conejo
de Indias...
Hoy día toma
la medicación
religiosamente,
no quiere volver
a ese lugar.
(rosi12)