Abiertos campos de trigo
sembrados en el otoño
templado de esta mi tierra,
crines verdes que ahora sois cabellos
removidos por el viento,
creced con el agua escasa,
con el frío de las noches largas,
con el clamor del labriego al cielo
por el bien de su cosecha
y llama de su esperanza.
Creced y dad abrigo a los nidos
de la perdiz nueva,
creced y pintad el secano
con el tono de las mieses secas,
creced y verted de las espigas
la alegría en las cosechas.
Creced y cerrad la puerta
al que especula con grano
sin el dolor de la tierra.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO