cblanco53

La tiranĂ­a del tiempo

Eres tu tiempo tirano

El que derrotas la vida convirtiendo

Nuestros días en pedazos de alma

Vendidos al postor de la caducidad.

Los días,las semanas,las horas ,los minutos

En hermanos del propio infierno

Destinados a no durar demasiado,

A no florecer demasiado,

A dejar que las cosas hermosas sean

Como  el hielo que se deshace lentamente

Sin que nadie ni nada pueda evitarlo.

 

Eres tú tiempo culpable de la desdicha y el gozo inmutable

De la naturaleza cuyos prodigios crecen y desaparecen en la niebla de su indignidad,

 la belleza condenada a evaporarse

se sumerge en un océano de miseria y apocalipsis terrenal

donde no hay nadie que sea afortunado

y la diosa de la desdicha es su aliada victoriosa.

¿Acaso es esto poca cosa?

La delicia palpable de la juventud

Se atrinchera en la incómoda parábola de la conciencia

 De ser brisa de vida

Pasa a ser brisa de muerte,

Las canas y los silencios reinan donde antes lo hacía la gloria :

Los ruidos y las esencias de la ambigua felicidad.

Todo es vano  y la melancolía que  nos viste de grandeza  se

Queda en siembra de ruinas apenas visibles,

Apenas audibles,

Es sólo  y siempre angustia de no poder repetir

Cada día hermoso de nuestra vida

Hasta que se convierta en nuestro palpitar,

 Y nuestro refugio, que sólo  podamos  disfrutar un presente

Que se escapa de nuestras manos  y lo que fue lucida cordura

sea infame  y olvidable producto de la fragilidad

de un momento,

algo que nos mira y deshace todo en lo que somos y creemos.

 

El árbol de la existencia

No se sostiene más que unos pocos años

En la ribera insondable de la impaciencia

Y la incandescente tortura de la certeza,

Nada es suficiente

Y nada es demasiado,

El dominio  del tiempo es el guardián definitivo e

Infranqueable de los versos,

La agonía que  no  es infinita

Es la tristeza proscrita de una lluvia incesante

Que se despidió amargamente de mi piel:

La tiranía absurda de los recuerdos

Y la amargura de ser unos instantes mujer

en un mundo que oculta nuestra alegría

Y se reproduce en simiente  de sombra y placer.

El pasado se desvanece

Y el futuro aún nada es.