Allá por donde fluyen
desbordados los ríos
de la memoria.
Aguas del recuerdo,
de naturaleza impredecible,
que al activarse,
con estímulos exteriores,
reproducen impactantes
tiernos instantes.
Confluyen y embalsan,
en profundos estanques
cuyas ondas remueven
nostalgias subyacentes.
Red de emociones
que inundan de añoranzas
los rincones del alma.
Reminiscencias
que recorren tu mente
apenas accesibles,
pero intensas y
vehementes.
Olores y sensaciones
que retrotraen a vivencias
del ayer archivadas
en el almacen laberíntico
de la conciencia,
donde se guardan tesoros
escondidos
Allá donde un detalle al azar
despierta evocaciones
que conmueven
tu corazón con
dulces latidos.
Breves ráfagas
que regresan resistiendose
a morir, como
náufragos solitarios,
hambrientos y
desnutridos.
Allá, donde de repente
entre los muros del olvido
se abren los diques
y brotan cómo lluvia ,
imágenes felices del pasado
que riegan y dinamizan los sentidos.
Cuando del telar de la memoria
se desmarañan los hilos
e irrumpe, inesperada,
en el presente, como
oro molido.
Y extrayendo con un suspiro
fragmentos de antaño,
tú mundo interior queda
en su sensible telaraña
suspendido.