LOURDES TARRATS

LA PRUEBA DEL ESCOMBRO



Llegaste cuando el cielo ya no es promesa, sino aviso.

Y la pregunta cae, pesada como el plomo:

¿Será tarde para este abrazo imprevisto?

¿O somos solo el eco de otros nombres, de otros lomos?

 

Llevamos las cicatrices del ayer tatuadas por dentro,

ríos invisibles que corren bajo la piel intacta.

Están presentes en cada silencio, en cada centro,

como una vieja deuda que nunca queda exacta.

 

¿Podrá este amor sobrevivir al peso del escombro?

¿Tendrá la fuerza para alzar el vuelo

si mis alas todavía cargan el polvo de otro asombro,

y tus manos, quizás, el frío de otro hielo?

 

Temo que el roce sea apenas un recordatorio

de que el alma, de tanto romperse, se vuelve arista.

Que nuestro encuentro no sea puerto, sino territorio

donde la herida antigua se resista a ser conquista.

 

Dime si sabremos ser raíz en tierra seca,

o si el pasado, ese juez que nunca se retira,

convertirá esta lumbre en una estatua hueca

donde la fe... se vuelve ceniza y mentira.