He visto el dolor en tus ojos
Y he sentido el impulso de envolverte en mis alas
Y proteger tu infancia herida,
Pero es imposible quitarle a la vida
Lo que su azar te depara.
Tan solo puedo entrelazar tu mano con la mía
Y en silencio escuchar tu llanto leve
Sabiendo que tú aún no sabes
Lo que será muchas veces navegar solitario
en ese mar de tempestades y calmas
Que te llevará a ser hombre.
Duele, también, quererte tanto y soltar tu mano
¡Duele! Pero es necesario.