No quisiera, mi amor, no quisiera;
oír palabras de tristeza,
ni contemplar arrabales tenebrosos.
No quisiera, mi amor, no quisiera;
sentir el llorar de los niños,
ni observar a sus padres en la miseria.
No quisiera, mi amor, no quisiera;
escuchar los culatazos de los fusiles
sobre el mahón y la pana oscura.
No quisiera, mi amor, no quisiera;
saber de la muerte de la música,
ni tener el mar silencioso.