Mañana es largo plazo,
las agujas arañan
al marcar la hora,
las noticias que estoy oyendo
y la piel que se eriza
no son en el próximo segundo.
Dentro de un segundo
es ya futuro, aire,
un escenario intocable,
sin actores ni trama,
sin telón de fondo, nada.
Mañana queda fuera
de mi alcance,
mis tentáculos cortos
no llegan más allá, y lentos
renuncian de impotencia.
En el segundo que viene
la sustancia
de lo que me alimenta
es pasado, irrepetible.
En ese segundo
todo lo planeado deja
de latir, es tarde, y tú,
ahora, me pueblas,
y en el próximo tictac
del reloj del aparador
tú, quizá, no seas impulso
como hasta ahora...