Madre yo también lloro
Madre, yo también lloro.
Lloro en un idioma que no es el tuyo,
en horas que no caben en tu reloj,
con una soledad que tiene tu forma exacta.
Me fui, pero dejé la mitad:
la que sabe tu nombre en la oscuridad,
la que conoce el ruido de tus pasos,
esa mitad que no sirve para ser sargento.
Aquí me llaman por mi grado y no sé quién responde.
Aquí soy uniforme, hierro, orden,
pero en mis sueños sigo siendo el niño
que durmió en tu pecho.
Me duele en un lugar sin cura.
En ese hueco que dejé al irme
y que cargo, madre, que cargo
como se carga un muerto que respira.
Pero mis raíces siguen siendo tuyas.
Tu silencio duele más que cualquier bala.
Aunque hable otra lengua,
aunque vista de hierro y duerma en otro idioma,
sigo siendo tuyo, madre.
Perdóname por hacerme hombre donde no estás,
por regresar cambiado, extraño,
pero créeme: debajo del uniforme
sigo siendo el niño que extrañas.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
11 de junio al año 2026