LA MIRA, ELLA LO MIRA
La mira, ella lo mira,
y entran en juego acuciantes intereses,
se van detrás de la mirada sin atender
a otros sentidos corporales.
Y después de un momento de fuga,
llegan los cuerpos, siempre más torpes,
a secundar la acción pesadamente,
la ventura sin freno, el vuelo raudo,
desenvuelto y el derroche,
cansado el cuerpo de seguir
a la intención a todas partes.
Gaspar Jover Polo