Elizabeth Maldonado Manzanero

Qué larga es la espera

Qué larga es la espera

cuando la desnutrición de la fe

va goteando el tiempo,

como una grieta lenta

en la pared del ánimo,

como si cada segundo

perdiera peso y sentido

y aun así siguiera:

                  cayendo,

                        insistente,

                                inevitable.

 

Qué larga se vuelve la espera

cuando la duda no se viste

de una idea pasajera,

sino que permanece

como habitación cerrada por dentro,

donde la incertidumbre

no solo abre mares de preguntas,

sino que responde

transformándolo todo en silencio.

 

Qué larga es la espera

cuando la mente intenta sostener la fe

con manos temblorosas,

cuando cada certeza

parece una lámpara encendida

en medio de un viento persistente.

 

Y la paz...

la paz se vuelve un territorio extraño,

de tensión invisible,

un equilibrio inestable

entre lo que se cree verdadero

y aquello que el miedo

susurra en la oscuridad como sentencia.