El Querer ser Un Poeta Actual.
El querer ser un poeta actual es algo singular y poco habitual; consiste en experimentar situaciones y generar líricas extensas donde desahogarse de las emociones. El corazón no evita ser libre y la mente expulsa todo lo que siente dentro de sí: el horror de la guerra interna y los demonios que atacan nuestro ser, la maldad que pretende apoderarse de nuestra mente y de nuestro corazón, ese gran combatiente de la paz. Querer ser yo y no cambiar el ser, sin pretensiones, simplemente ser un poeta más: un ser humano que se desahoga con la escritura.
DIOS ES EL SER QUE ME RESCATÓ EN MI MOMENTO MÁS DÉBIL.
Dios fue el que me rescató en mi momento más débil. Él estuvo conmigo en la adversidad, cuando los demás me dejaban a un lado y yo solo quedaba para sufrir, llorar y excluirme.
Sentirse solo es trágico para la vida del hombre actual. La soledad suele ir acompañada de vanidades, pecado y adversidad: la abundancia del alma se confunde con lujos, joyas, teléfonos y otras ostentaciones que generan dependencia de lo terrenal. El hombre se aferra al objeto que le promete lujo, pero no a lo que su alma realmente necesita: un poco de silencio, paz, contemplación y entrega al servicio de Dios y del prójimo sufriente.
A veces el odio invade nuestro ser y el perdón parece lejano hacia quien nos hizo daño, nos insultó o nos hirió. Quedar marcado por el miedo a volver a ese lugar, sentirse excluido y temer una nueva ofensa corroe la mente: odio, rencor y deseo de venganza arruinan la paz. Ese odio no es bueno. Sin embargo, existe un amor verdadero en las virtudes del otro, un amor que inspira y brinda salvación mediante la bondad. Ese amor fraternal, nacido en Dios, es perdón y trae la paz al corazón; es un don de la fe que favorece la convivencia y la sanación interior.
Es duro enfrentar a un prójimo que con crueldad ofende una y otra vez. Cuando juzgo a quien me juzga, intento pensar en su dolor, en su trauma, en su corazón herido. Ver en sus actos el reflejo de su propio sufrimiento me inspira a comprenderlo con empatía y caridad. Aceptar la miseria del otro y dejar pasar las ofensas trae paz. Aunque por mis heridas y pecados me juzguen y me hieran, eso también puede darme sanidad interior, humildad, perdón y bondad, pues no soy perfecto; soy un hijo amado por el Padre. Ese amor divino me da fuerza, comprensión y ayuda. Aunque mi prójimo me odie, me hiera y me juzgue, debo cambiar y vivir en la fe.
Soy débil; siempre caigo en mi carne y en el pecado que hiere a los demás. Sin embargo, la gracia de tu amor me atrae de nuevo y me aparta de la distancia que crea el pecado. Sin Ti soy nada: una oveja sin rumbo, sin paz ni sentido, perdida en caminos mundanos. Tú, Señor, vuelves a revelarme tu rostro, me acoges como el pastor que cobija a sus ovejas y me das el amor que me inspira hacia el prójimo, a pesar de mis heridas y mis faltas.
Padre, siempre me concedes sanidad interior a través de mi familia y de tu amor. En los peores momentos recuerdo tu creación y tu amor; por eso valoro cada día el don de ser tu hijo.
Señor, sé que soy pecador y que a veces caigo en las garras del maligno, pero también sé que estoy presente en Ti. Tú me das todo, y por eso debo cambiar; mi hora aún no ha llegado: quiero vivir una vida presente y leal contigo.
Padre, quiero llevar una vida de entrega a Ti, imitando a quienes hicieron tu voluntad, como la hermana Clare Crockett, que entregó su vida por amor y servicio. Quiero ser una persona que te ame de verdad, que encuentre en Ti plenitud, sanidad y humildad. Me propongo alejarme de lo mundano que destruye mis días y aceptar en mi corazón el dolor que purifica. Quiero entregarme a Ti con humildad, ser ejemplo de amor, compartir tu servicio y ayudar con un corazón humilde, siguiendo tu ejemplo, oh Dios, mi Rey celestial.
Sentimiento.
La fe y la religión se unen en una conexión; las creencias expresadas son la voluntad de la paz. El querer vivir siendo espiritual se manifiesta en lo ejemplar. Dios es un Dios de amor, pero también de verdad, y debemos reconocer cuando estamos actuando mal para entender cómo corregirnos. DIOS ES EL SER QUE ME RESCATÓ EN MI MOMENTO MÁS DÉBIL; esto se expresa en las creencias personales y en cómo vemos en Dios la figura de un ser paternal y justo que, en situaciones difíciles, aparece como héroe y amigo y que ayuda por medio de la voluntad del amor, la fe y la esperanza de creer y amar. Dios es un Dios de amistad, de rectitud y de verdad.