monfer

Mas allá de lo inevitable.

Siento frío.
No el de la noche,
sino el de un pasado que quiero dejar atrás,
que regresa cuando cierro los ojos, cuando más vulnerable estoy.

Se arrastra por mis sueños,
quieren mi alma que aún anhela su libertad,
dejando sus huellas en cada rincón de la madrugada,
hasta despertar conmigo, sufrir
y seguir sufriendo durante el día.

Cada amanecer pesa más que el anterior;
las horas se acumulan como escombros
sobre una memoria que ya no sabe cómo defenderse de mis pensamientos.

Pensamientos que se volvieron vacíos.
Ahora son solo cicatrices invisibles
y promesas que no sobrevivieron al invierno de mi mente.

Y mis inseguridades, pacientes como una condena,

que nunca logró escapar de sí mismo.