Hoy te quiero y ayer ya te quería.
Sin memoria de un beso,
sin el temblor de una sonrisa
y con el aroma de albas idas.
El amor es tal cuando duele
y el dolor es una fe perdida.
La que ama no cuenta las horas
y la noche que sigue el día.
La luna no busca el sol
y la rosa hiere con sus espinas.
Yo riego flores en un jardín ajeno
y una estrella es mi guía.
Hoy te amo hasta la muerte
y mañana te amaré sin vida.
Y no seré jamás piedra en tu camino,
solo brisa fresca de amanecida.