Las dudas corren por mis venas,
crecen como un virus.
Me ofreciste una medicina
la acepté.
Buscaba una cura,
encontré un calmante.
Ninguna de las dos cosas
logró vaciar mis venas.
El veneno se mezcló con mi sangre,
intentaste arrancarlo con las manos.
Confundí el alivio con el antídoto,
la calma con la cura.
¿Será suficiente alguna vez?
Ven,
ven a curarme.
Volvamos a intentar,
que esta vez funcione.
Mi cabeza se inunda
y mi corazón se frena,
no tengo fuerzas.
Tal vez esa es mi cura.