Tengo esta llaga que recuerda,
esta duda que ama,
esta certeza
que a veces deserta.
Esta sombra pesimista,
de esta tarde en fuga,
y esta soledad
que prevalece en la espera.
Tengo tus esquirlas en mi carne,
y este manifiesto de fe
que el verbo sangra.
Esta presunción de vida
y un santuario,
y en tus manos
la desnudez que me viste.
Tengo estos pasos,
y esta esquina,
y esta calle
donde la luz se astilla.
Tengo la resaca de tu savia viva,
y las secuelas
de este amor con arritmia
que insiste en su desorden,
ser mi sanación,
ser mi herida.