Empalidecía el verano cuando recalé
en bosques de cobre
Fui descalzo de egoísmos
y soberbia
Surqué caminos en ruinas
rescatando la memoria
atávica. Perdí el orgullo
bajo vertientes que andan
por el campo y un nuevo
entusiasmo dominó mis fundamentos
Hoy
resido allí
abrazado a la tierra
comulgando con las flores
y los inviernos