Kermy_j

Bruma aromática del orégano marchito

Por lo habitual, la cama era grande, pero ahora se siente vacía. Ahora que lo pienso, que se me entumiera el brazo en la madrugada y tener tus rizos en la cara no era tan malo.

Extraño la luz de mesa que usabas para que no salieran los monstruos, y ahora él tiene una cama enorme.

Ese último abrazo me dolió mucho, ese que decía que no te fueras y que me disculparas por lastimarte. Ese abrazo y ese beso de despedida no los merecía.

Tu café dulce lo odiaba, y ahora quisiera oler ese aroma a canela sobre tu taza naranja de conejo. Pasaba la mañana viéndote con tu ropa cómoda mientras cocinabas o bailabas. Cómo bailabas... Ese silbido tuyo, todo eso me está matando.

Tu marinado de carnes con extra orégano, que tanto odiaba, hoy me hace tanta falta que ya nada tiene sabor.