\"Dicen que todos los caminos conducen a alguna parte...
Los míos, en cambio, siempre terminan en la mar.
Porque hay aguas que uno atraviesa,
y otras que lo atraviesan para siempre\".
Mar...
llámame.
Mar...
nómbrame.
Mar...
bórrame.
Mar...
vuélveme niño.
Volví después a la mar deseada.
Y en los ojos de un niño recordé.
Renací, probé, reviví tus aguas de prófugas marcas.
Fui el buzo de un barco de papel olvidado,
desenterrando de la arena los mapas del ayer.
Un sol de olas, salitre y paz.
Te besé y te besé,
y tú, con un horizonte de albatros,
me dibujaste sobre el poniente
tu amor de estrella fugaz.
Mar...
llámame.
Mar...
nómbrame.
Mar...
bórrame.
Mar...
vuélveme niño.
Tu vientre de balsa y de espuma viva
me trajo el secreto de la noche encendida;
allí donde el agua es fuego azul
y la corriente suspira.
Delfines de fina figura
me visten de lágrimas azules
y de música sobre la mar.
Estrellas y caracolas
una historia me quieren contar:
la fábula antigua
del viento en la vela,
del náufrago eterno
que aprende a cantar.
Mar...
guárdame.
Mar...
cántame.
Mar...
bórrame.
Mar...
vuélveme niño.
¡Aguas marinas,
mi sol y eternidad!
Mar...
ya eres agua.
Mar...
ya eres viento.
Mar...
ya eres canto.
Mar...
ya eres mar.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.