Hay momentos donde sobran las palabras
y hay en otros donde sobran argumentos
porque valen sobre todo más los hechos,
que los dichos, los refranes y alharacas.
Hay historias que el presente desbaratan
y hay anécdotas que cuentan con esmero
demostrando del pasado lo que fueron
presumiendo más que nadie, los iguala.
Y así van por el camino muchos seres
entre tantos argumentos y discursos
y el oyente no informado más les cree
y por tanto, no cuestiona en este mundo,
al soberbio y al farsante que les miente
aunque frene su progreso y su futuro.