CENIZAS DE UN SUSURRO.

Hasta que el mundo se vuelva a armar

Te amo, papá,
y aunque el silencio ahora ocupe tu lugar,
en cada latido te seguiré amando.

Si de niños nos hubieran advertido
que el cielo se vendría abajo con tu partida,
que nuestro mundo entero se rompería tan pronto y en mil pedazos,
igual habríamos elegido ser tus hijos.
Igual habríamos caminado a tu lado,
igual te seguiríamos amando.

La vida a veces dolió sin ti;
tuvo inviernos largos, fríos y vacíos.
Hoy miro mis manos y busco las tuyas,
miro al horizonte y parece que todo se derrumbó,
pero tu recuerdo fue el faro que nos cuidó en la distancia.

Sé que no te has ido del todo:
vives en mis ojos, vives en mi hermano,
y en este refugio que construiste en nosotros.
Entre los escombros de mi alma,
tu memoria sigue intacta, dándome calma.

Te amo, papá, y aunque hoy no estás,
nuestro amor por ti desafía a la distancia.
Te seguiré amando en el viento, en los recuerdos,
en este lazo que el tiempo jamás podrá borrar...
Hasta que la vida decida volvernos a encontrar.