Diego Pantoja

EL HOMBRE QUE SANGRA Y NO SE RINDE

 

Soy el que bebe solo en la cantina,

el que aró la tierra con las manos rotas,

el que escribe versos entre botas

y el humo espeso de la madrugada fina.

 

Me hicieron de barro y de rutina,

de jornales míseros y derrotas,

pero hay en mí una lumbre que no agotas,

una voz que ruge y que no se amordaza ni se inclina.

 

He visto a los poderosos pisar al pobre,

he dormido en catres que huelen a olvido,

he amado mujeres que me dejaron sobre

 

el frío del asfalto, mal herido.

Pero sigo. Bruto, sucio, libre, pobre.

Sigo. Como el toro. Como el que ha vivido.