Un arco que desde el cielo
polícromo se elevaba
fingía que soportaba
la añil bóveda del cielo.
Y un ave que elevó el vuelo
habiendo a un árbol subido;
desplegado su plumaje
mostraba su colorido.
y con audaz desparpajo
retarlo así pretendía.
Mas el necio no entendía
que del firmamento abajo
creer me cuesta trabajo;
que quien así se divierte
no tenga que arrepentirse
si se provoca a la suerte.
Pues ante su proceder;
lanzó su fuerza letal
el gran techo al pavo real
haciéndole descender.
Le suele así suceder
al fatuo de condición
que se considera el rey
de toda la creación.