El Destino Del Parapente
Partí con mi parapente hacia la ladera más alta,
buscando que la pendiente me llevara hasta ti,
desplegué la tela, ajusté los arneses con cuidado,
y me lancé al aire con la esperanza del encuentro.
El viento me meció, marcó el ritmo del vuelo,
una sincronía perfecta entre cuerpo y viento,
pero un temor profundo, un retroceder invisible,
alteró el rumbo y el parapente quedó lejos,
a más de un kilómetro del pasaje donde vives,
lejos de esa puerta que soñaba abierta para mí,
enrollé la tela, guardé el equipo, emprendí la vuelta,
pensando que si hubiese estado ahí, tal vez la puerta no se abriría.
Es que a veces el dolor mayor no está en el golpe o el ruido,
sino en el ignorarte, en ese saber que estás cerca
y que no quieres verme ni atenderme,
esa distancia que pesa más que cualquier discusión.
Las palabras pueden separarse, pero la indiferencia duele más,
y tal vez el destino quiso que el vuelo quedara corto,
porque quizás tú no tienes miedo ni cobardía,
sino que sabes soltar y buscar el camino libre,
el sendero sin obstáculos hacia un encuentro posible,
donde el miedo no detenga ni la distancia hiera,
donde la voluntad abra las puertas del alma
y permita que finalmente podamos encontrar el camino.
Autor :Antonio Pais._
Córdoba, 🇦🇷 Argentina🇵🇹
Dpto: San Javier._