JoseAn100

Mi amiga, la duda...

 

Siempre con ella, a la sombra avanza,

hacia mí, parca, la misericordia;

viene, creo, de educación espartana

y de una autocrítica infinita y desmesurada.

 

 

La remembranza, casi ya olvidada,

de mi locura y osadía infantiles;

es hoy una prudencia silenciosa,

y el deseo se aparta ante la paciencia.

 

De pequeño lo llamaban locura;

más bien era, quizá, rabia e ironía,

un dolor que mi corazón oprimía

y que el tiempo ralentiza y amortigua.

 

 

Mi compañera y amiga, la duda.

Aunque desde hace poco tengo más fe,

comprendo que muy poco depende

de mi valor, mi empeño o mi destreza;

acepto y convivo con la pena y la derrota.

 

 

E incluso empiezo a ser más crítico con los demás:

muchos avanzan menos y reciben mejores cartas;

carecen de autocrítica, les bastan las excusas.

Quizá el destino lo marque el número

y la frecuencia de las caídas.