Hoy solté a mi cometa,
rompí el hilo que me unía,
y aunque me faltan las fuerzas,
le hice lo que debía.
Era de intensos colores,
me llenaba de alegría;
cuando el viento la azotaba,
más fuerte era mi dicha.
No vi que el viento la amaba
y para sí la quería,
y yo aprendí con el tiempo
que ella nunca fue mía.
Hoy le solté las amarras,
y dejé que fuese ella misma,
me ilusionó que viniese
a bebernos juntos la vida.
Pero tan lejos volaba,
la distrajo tanto el viento,
que le entregó a otras manos
el hilo de mis anhelos.
Si no cuidas del vínculo
que te une a quien te ama,
no evitarás la desdicha
de anidar de rama en rama.