El reloj nos empuja a la rutina, ganamos el sustento en la oficina mientras la dura realidad camina.
Compartimos el pan con los amigos, de risas y de metas somos testigos, andando por los mismos tres caminos.
Pero el tiempo del día va bajando, la tarde nos advierte regresando, y un sabor a tristeza va quedando.
La claridad del alma se hace fuerte, el valor de la unión es nuestra suerte, pues la amistad sincera nos sostiene.
Un amor imprevisto y oportuno le dio la luz y sentido a mi rumbo, cambiando para siempre nuestro mundo.
Esa bella mujer se fue de prisa, dejo un vacío enorme sin su risa, y no sé si volverá con la brisa.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
10-06-2026