Una voz

Mi Ayudador viene de Arriba.

Mi Ayudador viene de Arriba.

Estoy temeroso 
tiemblo ante la opresión,
mi enemigo se ha levantado;
quiere devorarme
como león a un cachorro.

No encuentro la salida,
por mas que busco me pierdo,
me hundo en el fango. 
Soy como árbol que con odio
derriban sin piedad con hacha en mano.

Entonces dejo de ver lo que me rodea;
alzando mi mirada hacia los cielos del Señor.
alcanzo a ver su indignación,
se enciende contra los de mal corazón;
humeante se vuelve su furor.
Con su Espíritu Santo me sostiene,
poniendo una roca bajo mis pies.
Los dardos de esos chacales no me alcanzan
porque me ampara la fe
que bebe del imponente río,
de la justicia del Todopoderoso.