Por ser energía, por ser esencia, sin forma, sin cuerpo, sin nombre.
Por ser presencia que sostiene, hilo de una verdad que no se demuestra.
Por ser deseo en vida inalcanzable, fuerza universal que nos atraviesa y sostiene.
Y por ser más allá del tiempo y la forma, salida anunciada, destino posible,
y algo que siempre está por llegar, eterno, más allá de lo imaginable...
anhelo inevitable.