Nelly Cevallos - Liora

El huérfano que no creció

 

El huérfano que no creció

 

 

El niño —digo—,

el que me habita sin licencia,

es la herida que nunca supo

en qué sitio debía doler.

Y sus ojos, esos ojos de agua dormida,

son el único testamento que conservo.

 

Hoy he querido medirme el alma

con el metro de mis huesos fatigados,

y solo encuentro la talla

de aquella infancia que no tuvo valor

para seguir creciendo.

 

Mi padre es ahora

una sombra de pan

que no alcanza a cubrir la mesa.

Y la casa,

la casa no está hecha de ladrillos,

sino de la ausencia de la madre

que partió sin dejar un mapa de regreso.

 

El juego quebrado de los otros niños

es el único idioma

que aún no he olvidado.

Llevo los bolsillos llenos de silencio

y una carta para Dios

que nunca tuvo destinatario.

 

Si me ven caminar,

es el niño cojo

que busca su rodilla sana

en el pasado.

Y el amor,

el amor es la ventana demasiado alta

para mis manos pequeñas.

 

Y al final,

el único juguete que me queda

es mi propia pena,

que se niega a ser enterrada.

 

Autor

© Nelly Cevallos-Liora

10 de junioal año 2026