Hoy estabas desnudo
Con las manos vacilantes
Y el cuello hecho un nudo
Ibas como perro vagabundo
Con el paso lento,
Agobiado por el mundo
Y en tus ojos algo oscuro
Que mira como poeta
Desesperado por algo puro
Gritas tu silencio de humo
Se te va el día en preguntas
Y la noche en unos puchos…
Entonces…
Una belleza surge en torno tuyo
Tan dulce y tan discreta
De verte el corazón en el puño
En ese latido enjuto
Abrigo mi ternura...
Y allí, regocijado me acuno…