Francisco Seoane

Bello

Hoy estabas desnudo

Con las manos vacilantes

Y el cuello hecho un nudo

 

Ibas como perro vagabundo

Con el paso lento,

Agobiado por el mundo

 

Y en tus ojos algo oscuro

Que mira como poeta

Desesperado por algo puro

 

Gritas tu silencio de humo

Se te va el día en preguntas

Y la noche en unos puchos…

 

Entonces…

 

Una belleza surge en torno tuyo

Tan dulce y tan discreta

De verte el corazón en el puño

 

En ese latido enjuto

Abrigo mi ternura...

Y allí, regocijado me acuno…