Siempre queriendo
que las palabras no se atrevan
a sacarme los ojos.
Que los amigos
no me echen en cara
sus desgracias insólitas
y que las esquinas
no me arranquen dos lágrimas.
Siempre deseando
que la vida me alcance
y que no ande como loca
con mis letras,
transitando
por el mundo.
L.G.