Mil notas reverberan en tu orilla
como una sinfonía angelical,
que nace de tu vientre de cristal,
con coro de diamantes si el sol brilla.
Tus márgenes presumen la mantilla
que borda tras su paso tu caudal,
ganando tal belleza sensorial
que el mundo ante su encanto se arrodilla.
Corriendo sin parar entre el follaje,
que alegre coquetea en tus espejos,
lo bañas con tu luz y tu frescura.
Cargado va de vida tu equipaje
que deja atrás destellos y reflejos,
luciendo ante el paisaje tu hermosura.