Juan Diego Kammler

El valle de los dioses

Desnudo mi alma en el vacío:sé a dónde voy y sé a dónde dirigirme.

Los demás, ya muertos, se aferran a la mentira de la vida; los veo caer en una cascada infinita.

​Finita su apología,tan corta es la sustancia de lo que llaman alma.

En este último respiro,habito un lugar donde nunca estuve. Estuve en los besos que jamás obtuve, y ahora solo quedan los brazos que me negaron el derecho a la urbe.

​No puedo esperar a los dioses que se han creado con palabras. Están flotando en muerte, en la sangre que engendra el calor común.

​Aquí está mi ataúd. Sé que no debí pertenecer a estos cielos disfrazados de azul.

​Mi pijama de abedul se consume al respirar el rancio perfume del mal.

Inspirando mi condena, nos descubro atados a un paraíso que no existe, ni existirá jamás.

​Sé que no estoy solo en este frío: las letras reconstruyen mis tejidos desde el vacío.

​Aquellas palabras que no irán a donde creyeron pertenecer...​Ser real duele, pero es lo único que sé ser.

-Juan Diego Kammler